“Ni a la Iglesia Católica, ni a otros fines sociales”

Un año más, y ante el inminente comienzo de la campaña sobre la declaración de la renta (IRPF), desde Europa Laica nos llega el comunicado solicitándonos a los ciudadanos que no marquemos ninguna de las casillas referentes a la asignación tributaria: ni a la Iglesia Católica, ni a otros fines sociales.

Son ya varios años en los que Europa Laica viene reclamando la supresión de las casillas de asignación a la Iglesia Católica y la de a otros fines de interés social y, mientras esto no sea así, no marcar ninguna de las dos casillas o, si existe en el impreso, ya que ello depende de cada comunidad autónoma, marcar la casilla sin asignación o, en su caso, la de fines gestionados por el sector público.

No a la Iglesia Católica

Al igual que Europa Laica, desde la Plataforma Laicista de Jerez decimos no a marcar la casilla de la Iglesia Católica porque no queremos que el culto, el clero y el proselitismo religioso se financien con fondos públicos, además de que, en nuestra opinión, este sistema vulnera diversos principios constitucionales.

La propia Iglesia Católica, en los Acuerdos Económicos de 1979, se comprometió a su autofinanciación progresiva. Esto no sólo no se ha cumplido sino que, en 2007, un Gobierno del PSOE lo incrementó prácticamente a cambio de nada.

La financiación de la Iglesia Católica a través de la declaración de la renta es injusta y, presuntamente, ilegal, ya que el montante asignado se resta del fondo común de todos. Es decir, los que marcan la casilla no pagan un 0,7% más sino que se detrae del conjunto de todo lo recaudado anualmente, en otras palabras, todos pagamos queramos o no.

¿Por qué tampoco a “otros fines sociales”?

  1. Porque una parte considerable de la asignación a fines de interés social va a entidades de la propia Iglesia Católica, recibiendo asignación por las dos casillas.
  2. Porque, en todo caso, no podemos decidir a qué organización social concreta va nuestro apoyo (como sí ocurre con la de la Iglesia Católica), hecho irregular e injusto.
  3. Porque es una sutil y estudiada coartada para mantener esta forma de financiación de la Iglesia Católica.
  4. Porque, en todo caso,  los fines de interés social que así se consideren no deben depender de la voluntad anual de los contribuyentes, sino de un “Plan de financiación estatal” adecuado y aprobado en el Parlamento y en el ámbito de las CCAA (en su autonomía) y, en su caso, los municipios.
  5. Porque el espíritu solidario que, supuestamente, anima a quien marca la casilla de fines sociales no tiene por qué ser soportado con el dinero de todos. El que quiera ser solidario que lo haga de su propio bolsillo pero no a costa de los impuestos y la hucha común.

 

En resumen; el culto y el clero de cualquier confesión religiosa y de las organizaciones a su servicio deberían estar financiados, exclusiva y voluntariamente, por los fieles a esa religión o personas que se sientan atraídas por esa doctrina religiosa.

Para más información y sumarte a la campaña “NO financiación pública de las religiones y por la anulación de los Acuerdos Concordatarios” no dejes de visitar el artículo original de Europa Laica.

 

 

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